Es su mejor compañero en sus primeros años de vida. Les consuela cuando están tristes, les calma cuando están nerviosos y, por si fuera poco, les ayuda a conciliar el sueño. Debemos tener en cuenta que, para los niños, el reflejo de succión no sólo es nutritivo, también tiene una función psicológica. El chupete satisface una necesidad que existe desde que estaban en el vientre de su madre. No hay ningún inconveniente en usarlo, siempre y cuando se tomen unas precauciones.
Para evitar infecciones, es necesario mantener una buena higiene. Durante los primeros meses, se debe esterilizar una vez al día, hirviéndolo en agua durante 20 minutos. Si se cae al suelo, tiene que colocarse bajo el agua del grifo durante unos minutos. Nunca hay que limpiarlo con la saliva de los padres, ya que contiene numerosos gérmenes.
La mayoría de pediatras aconsejan retirarlo a los 3 años, ya que, a esta edad,existe el riesgo de que el chupete deforme los dientes, sobre todo si se usa continuamente.
Para conseguir que abandone este hábito, debe hacerse de forma gradual, retirándoselo, por ejemplo, en el momento en el que esté entretenido.

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