Hay muchos motivos por los que un niño puede tener un fracaso escolar, y lo que ya ha quedado suficientemente probado es que poco o nada tiene esto que ver con su nivel de inteligencia. Los factores que llevan a un niño o adolescente al fracaso escolar son muy numerosos, y abarcan desde la falta de motivación de los más jóvenes en la escuela, hasta las circunstancias familiares o las presiones de la sociedad, "Cada alumno vive y encaja su fracaso", afirma Bernabé Tierno, psicólogo y pedagogo, "de acuerdo con su forma de ser, pero sobre todo según la educación recibida en casa y en la escuela". Está comprobado, por ejemplo, que si el niño ha vivido en casa un buen ambiente cultural o si sus padres están interesados en su educación, es más propenso a tener un éxito en el colegio que un fracaso.
Causas ajenas al niño
"La formación del profesorado y los programas educativos", comenta Bernabé Tierno, "son sumamente importantes. El tipo de relación que el maestro mantenga con sus alumnos determinará el clima de la clase y su conducta tendrá una influencia innegable en cada alumno.
Por otra parte, hay que tener en cuenta que los actuales programas de enseñanzas, en muchas ocasiones, no se corresponden con las necesidades de los alumnos". Tierno añade que el sistema de enseñanza es demasiado rígido, y a unos niños les sirve, pero a otros no.
"Hay otro punto importante a tener en cuenta, y es que el profesor da clase habitualmente para el típico alumno medio, cuando éste no existe realmente, porque entre chicos de igual edad hay diferencias de aptitudes muy notables". De este modo, el posible fracaso escolar de tu hijo, en un alto porcentaje de los casos, no tendrá mucho que ver con su capacidad de aprendizaje, sino con el entorno que le rodee.

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