La llegada de un niño a casa es una revolución que trastoca el orden familiar. Es normal que los hijos se conviertan en el centro de atención de la casa, pero no hay que olvidar que es necesario comprendan, desde muy temprana edad, que hay unas normas que debe respetar. De lo contrario, llegará un momento en el que abusarán de su poder, como en el caso de los niños tiranos.
Para evitar estas situaciones, es importante que la vida familiar siga determinadas rutinas. Las normas de convivencia deben estar claras y el niño debe saber cuáles son sus responsabilidades en casa.
Si el pequeño es caprichoso, la mejor forma de combatirlo es ignorando sus continuas demandas. cuando vea que no le funciona, dejará de insistir.
En la adolescencia, es probable que se den épocas de gran rebeldía. Cuando esto ocurre, es posible que deban revisarse esas normas. Mediante el diálogo, se pueden establecer unas normas nuevas que resulten satisfactorias para ambas partes. Pero, si el joven no realiza lo convenido, deberá atenerse a las consecuencias.
