Muchos niños con edades comprendidas entre los tres y cuatro años se atrabancan al hablar. Se trata de una etapa más en el desarrollo del lenguaje que, en la mayoría de casos, se supera de forma espontánea. Pero, cuando estos trastornos son muy acusados o se prolongan en el tiempo, es posible que nuestro hijo necesite un logopeda, un profesional que trata trastornos de la comunicación, tanto del habla como del lenguaje. Para saberlo, debemos estar atentos a estas señales:
Tiene entre 3 y 4 años y todavía no habla. Aunque lo más probable es que sea la consecuencia de la falta de relación con otros niños o de estar demasiado sobreprotegido, hay que vigilarlo.
Se come sonidos ("opa" en lugar de "sopa") o los sustituye por otros ("topa" en lugar de "sopa").
Tiene dificultades para pronunciar un sonido en concreto, como la erre o la ese.
Omite las consonantes al principio o al final de las palabras de forma habitual.
Sufre afonía con frecuencia.
Repite sílabas, palabras y frases.

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